La próxima consola de Sony todavía no fue anunciada oficialmente, pero nuevas filtraciones advierten sobre un posible retraso en PlayStation 6 por la escasez y el alto costo de la memoria RAM, una situación que podría extender la vida de PS5 y cambiar los planes de la industria

La próxima generación de consolas ya empieza a dar que hablar incluso sin anuncio oficial. Un nuevo informe advierte sobre posibles retrasos en PlayStation 6 por la escasez y el alto costo de la memoria RAM, una situación que podría redefinir los tiempos de Sony… y también el futuro inmediato de PlayStation 5.
Aunque hoy muchos jugadores están disfrutando plenamente de PlayStation 5, esta generación ha estado marcada desde el inicio por distintos obstáculos. La falta de stock, la crisis de los semiconductores y las subas de precios dejaron una sensación extraña que todavía acompaña al ciclo actual. En ese contexto, y cuando todavía no hay confirmación oficial por parte de Sony, empiezan a surgir nuevas informaciones que ponen en duda el calendario de lanzamiento de PlayStation 6.
Según un informe publicado por Insider Gaming a través del periodista Tom Henderson, la industria del hardware estaría atravesando una fuerte preocupación vinculada a la disponibilidad y el precio de la memoria RAM. El problema no afectaría únicamente a la próxima generación, sino que incluso podría derivar en nuevos aumentos para las consolas actuales durante 2026. La razón principal está en el crecimiento desmedido de la demanda de memoria por parte de la inteligencia artificial y los centros de datos, que están absorviendo gran parte de la produccion mundial.

Empresas como Google, Amazon, Microsoft o Nvidia requieren enormes cantidades de memoria de alta velocidad para entrenar modelos de IA, lo que ha llevado a los fabricantes a priorizar este tipo de componentes por sobre la RAM estándar utilizada en consolas y PCs. Esto provocó que los precios se dispararan y que la producción no alcance para cubrir todas las necesidades del mercado, una situación que recuerda bastante a lo ocurrido años atrás con los semiconductores.
Este escenario abre un debate clave dentro de la industria: lanzar una nueva generación en 2027 o 2028 con un precio elevado, o retrasarla algunos años para esperar que la situación se estabilice. De acuerdo al informe, algunos fabricantes estarían evaluando seriamente correr la ventana de lanzamiento con la esperanza de que la oferta de RAM aumente y los costos bajen, evitando así que las consolas lleguen al mercado con valores poco accesibles para el público general.
Lejos de ser una mala noticia, este posible retraso podría jugar a favor de PlayStation 5. La sensación de que esta generación todavía no terminó de despegar es compartida por muchos jugadores, en parte por los años perdidos durante la pandemia y por proyectos que no llegaron a buen puerto. Extender su vida útil permitiría aprovechar mejor el hardware actual y evitar un salto apresurado hacia una nueva consola.

En ese sentido, PlayStation 5 Pro todavía tendría mucho para ofrecer. De cara a 2026, Sony y AMD planean una actualización importante de la tecnología PSSR, que pasaría a una versión más avanzada capaz de utilizar información de múltiples cuadros para mejorar la calidad de imagen, reducir el uso de memoria y optimizar el rendimiento de la GPU. Este avance, comparado por algunos insiders con el salto entre FSR 3 y FSR 4 en PC, llegaría mediante una simple actualización de software, sin exigir mayor potencia bruta a la consola.
Al mismo tiempo, siguen apareciendo patentes que dejan entrever algunas de las ideas que Sony estaría explorando para PlayStation 6. Una de las más llamativas apunta a una retrocompatibilidad prácticamente total, basada en perfiles de hardware capaces de replicar con precisión el comportamiento de consolas anteriores. Este enfoque permitiría ejecutar juegos de PlayStation 4 y PlayStation 5 sin errores de emulación, respetando su funcionamiento original y, en ciertos casos, mejorándolo de forma segura.
Otra patente sugiere un cambio importante en los kits de desarrollo, con la posibilidad de que el hardware de PlayStation 6 llegue a los desarrolladores en formato de tarjeta PCIe para integrarse directamente en sus PCs. Esto simplificaría el proceso de desarrollo y reduciría la necesidad de dispositivos dedicados, algo que podría agilizar la creación de nuevos títulos.

Finalmente, también se detectaron registros relacionados con el uso de inteligencia artificial para adaptar contenidos en tiempo real, especialmente pensados para públicos infantiles y creadores de contenido. Esta tecnología permitiría censurar o suavizar automáticamente escenas sensibles, siempre bajo el control del usuario, y podría implementarse tanto en futuras consolas como en PlayStation 5 mediante actualizaciones.
Por ahora, todo esto se mueve en el terreno de los informes y las patentes, pero el panorama deja una conclusión clara: el futuro de PlayStation no necesariamente pasa por correr hacia la próxima generación, sino por consolidar y exprimir al máximo la actual. Si eso implica esperar un poco más para dar el salto a PlayStation 6 y evitar precios desorbitados, tal vez no sea una mala noticia después de todo.





