Microsoft empieza a probar una función que busca eliminar una de las pequeñas molestias más comunes del día a día: el tiempo de espera al abrir el Explorador de archivos

Abrir el Explorador de archivos es, probablemente, la acción que más repetimos frente a una PC. Está cuando buscamos una foto, organizamos documentos o revisamos descargas. Y aunque parece algo menor, ese pequeño retraso entre el clic y la ventana cargando siempre estuvo ahí. Ahora, Microsoft quiere eliminarlo.
La compañía comenzó a probar en Windows 11 una función llamada “precarga” (preloading), disponible por ahora en versiones Insider (build 26220.7271 en adelante), que busca anticiparse a lo que el usuario va a hacer. En lugar de cargar el Explorador en el momento en que lo abrís, el sistema lo prepara en segundo plano para que la respuesta sea prácticamente instantánea.
En términos simples, Windows empieza a trabajar antes que vos. Prepara miniaturas, organiza rutas frecuentes y deja lista la estructura de la ventana. Es una mejora silenciosa, de esas que no se ven, pero se sienten en el uso diario.
Como explicó Martín Rico, vocero de Acer en Argentina, hoy la experiencia del usuario ya no pasa solo por la potencia del equipo, sino por la sensación de fluidez. Y ahí es donde entran este tipo de optimizaciones: pequeñas, pero clave.
Ahora bien, no es una solución mágica para todos. La precarga implica que el sistema esté trabajando constantemente en segundo plano, lo que significa un consumo extra de memoria RAM. En equipos con 16 GB de RAM o más y discos SSD, el beneficio es claro: todo se siente más ágil, especialmente al navegar carpetas pesadas con muchas imágenes o videos. Pero en PCs más ajustadas —por ejemplo, con menos de 8 GB o discos más antiguos— puede terminar afectando el rendimiento de otras aplicaciones.
Por eso, la recomendación es simple: activarla si tu equipo tiene margen de recursos, o desactivarla si priorizás un sistema más liviano.
Microsoft también deja la puerta abierta para que cada usuario decida. La función puede activarse o desactivarse desde las opciones del Explorador de archivos, o incluso desde el registro de Windows para quienes buscan un control más avanzado.
Más allá de esta función puntual, la precarga marca una tendencia clara: sistemas operativos cada vez más inteligentes, que se anticipan a nuestras acciones para mejorar la experiencia. Puede parecer un detalle menor, pero en el uso cotidiano, esos segundos que se eliminan terminan haciendo la diferencia.



