Una experiencia intensa, desafiante y adictiva que combina acción frenética, ciencia ficción y mecánicas roguelike para convertirse en uno de los grandes exclusivos del año

Lo nuevo de Housemarque junto a PlayStation Studios no solo cumple: sorprende. Saros funciona como una especie de heredero espiritual de Returnal, pero logra construir su propia identidad con una propuesta que no te da respiro y que constantemente te empuja a seguir avanzando.
Desde el primer momento, el juego te tira encima enemigos con patrones completamente impredecibles, armas alienígenas devastadoras y un abanico de habilidades que hacen que cada partida se sienta distinta. Controlando a Arjun Devraj, nos metemos en un bullet hell de ciencia ficción con fuertes elementos roguelike que, en nuestra experiencia, terminó siendo una de las propuestas más gratificantes del año y un claro candidato a lo mejor de esta generación.
La clave de Saros está en cómo encajan todos sus sistemas. Todo fluye: el gunplay, las habilidades, la progresión y la tensión constante. A esto se le suma un uso excelente del DualSense, que realmente aporta a la inmersión, y una dificultad alta pero justa, que nunca se siente injusta. En nuestro caso, fueron cerca de 10 horas de campaña en las que prácticamente no soltamos el joystick.

En lo técnico y artístico también brilla. Hay escenarios que directamente te obligan a frenar unos segundos para mirar todo lo que está pasando en pantalla, y el rendimiento se mantiene sólido durante casi toda la experiencia, algo clave en un juego de este ritmo. El diseño de enemigos y entornos está muy cuidado, con una identidad propia que tranquilamente podría competir con grandes sagas del género. A nivel sonoro, tanto los efectos de las armas como el soundtrack acompañan perfectamente la acción.
Obviamente, no es perfecto. Durante algunas cinemáticas se notan caídas de frames, no incluye modo foto de lanzamiento (algo que llama la atención viendo lo visual que es el juego), y la historia puede sentirse críptica si solo seguimos lo que nos cuenta la campaña de forma directa.
Aun así, el balance es clarísimo: Saros es un juegazo. Divertido, desafiante y con una identidad muy marcada, es un imprescindible para los fans de PlayStation y, sobre todo, para quienes disfrutan de la ciencia ficción y los roguelikes.
¿Lo mejor? Su jugabilidad, la variedad constante y su apartado técnico/artístico.
¿Lo peor? Algunos detalles técnicos menores y una narrativa que podría estar mejor explicada.
En resumen, estamos ante uno de esos títulos que definen el año… y que tranquilamente podrían meterse en más de una premiación importante.


